Vinedo_nubes

La Cañada del Navajo

Hasta su nombre es bello y original, como ha de ser cada detalle de Quiero: el viñedo de La Cañada del Navajo es donde nacen los vinos Quiero. Una finca que responde a la visión de renovar por completo la categoría de los vinos de La Mancha desde la propia viticultura.

En el diseño de La Cañada del Navajo nada es casual: cada uno de sus rincones y detalles ha sido concebido desde la observación científica del terreno y la climatología para conseguir que la tierra se manifestara en toda su expresión.

Un clima hostil y cambiante en extremo, de precipitación mediterránea y temperatura continental, le proporciona agua cuando hace frío, mucho frío; y le aporta calor, mucho calor, cuando hay sequía.

Una topografía diversa que pasa del suave del valle de la cañada a laderas de exposiciones variadas. Una colección de suelos variados; calcáreos y someros de las laderas, que acaban en la cañada más fértil y profunda.

Así, nuestro viñedo representa la pluralidad que luego confluye en singularidad: la de nuestros vinos. Las variedades, los patrones, la conducción, la poda y la gestión del viñedo se adaptan a esa diversidad para optimizar el uso de recursos y maximizar la expresión de la tierra.

Las variedades tradicionales, tempranillo y graciano se combinan con las menos meridionales: cabernet-sauvignon, shyrah y petit verdot. Buscamos la adecuación de cada tipo de uva a las características particulares de cada parcela.

Sucede los mismo con el riego, el cual es empleado de forma extremadamente cuidadosa. Inspirados por las milenarias leyes de la estética japonesa, la intervención de la mano del hombre ha de estar al servicio del entendimiento de los deseos y tendencias de la propia naturaleza, para acompañarla en esa dirección y hacer que aflore lo mejor de sí misma.

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